miércoles 26 de octubre de 2011

UNA CAMINATA AGRESTE A MACHU PICCHU [español]



Aventura inca
El sendero del Salkantay es la ruta salvaje para llegar a la ciudad sagrada de los Andes. A diferencia del tradicional Camino del Inca, esta opción de trekking tiene menos gente y permite un contacto con dos postales tan disímiles como impactantes: desde un cerro nevado de 4600 metros de altura se desciende hasta atravesar las comunidades selváticas cocaleras.

“Madre de piedra, espuma de los cóndores. Alto arrecife de la aurora humana. Pala perdida en la primera arena”, escribía el poeta chileno Pablo Neruda en “Alturas de Machu Picchu”. Medio siglo después, la fosforescencia y los tonos climáticos agrestes de las montañas de los Andes centrales, en el sur del Perú, parecen haberse mantenido intactos. Pero no así su imán turístico: en julio se conmemoró el centenario del descubrimiento oficial de la ciudad sagrada de los incas cuyo patrimonio aurífero había sido previamente saqueado por los huaqueros y la concurrencia batió records históricos. Por lo tanto, llegar a Machu Picchu, hacer un ejercicio de introspección, desconectarse y caminar el templo y la ciudadela en soledad ya es parte del pasado, tanto como ese poema de Neruda.


Retornando a Cuzco modelo 2011, las autoridades nacionales decretaron un tope de 500 personas diarias para transitar el Camino del Inca, y ya se está estudiando limitar la entrada de visitantes al Parque Nacional Machu Picchu para que no excedan los dos mil ingresos por jornada. En ese contexto, lograr un permiso para la tradicional ruta de cuatro días a pie por la montaña demora más de seis meses en temporada alta. Sin embargo, la imposibilidad de conseguir acceso al sendero más clásico permite descubrir una vía alternativa como la de Salkantay, un trecho más salvaje, meanos transitado y de una diversidad paisajística llamativa.

En cinco días de caminata, lo que empieza siendo un paisaje de picos nevados y temperaturas bajo cero desemboca en un bosque tropical salpicado de color por diferentes tipos de orquídeas, café y cacao. Mientras tanto, se atraviesan los poblados de pequeños agricultores que siguen conservando algunas de las centenarias técnicas de vida y trabajo regionales.

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